Hay que cumplir con un tiempo desconocido
tan largo y creciente en cada tarde,
ahora, solo ahora ...cuando llueve otra vez
y se ocultó la claridad y
toda plenitud es necesaria.
Hoy mirar hacia atrás
¿cuándo , donde, a qué horas?
después de llover,
después de la lluvia.
De un lado el arcoiris,
por el otro lado tal vez ...solo tal vez,
cuarto y cobijas.
Mejor sillas vacías,
mejor la radio sonando,
mejor la salida iluminada;
mejor una mesa de madera,
un vaso usado...
Las meseras moviéndose.
Sobrevivir a pesar del cielo y de su furia;
este cielo que no es cielo, sino frente,
calle, palmera y bastante soledad.
Sobrevivir a odios y semejanzas,
sobre todo a las semejanzas,
y simplemente estar junto a la espuma,
eso.
Ni para un lado, ni para otro...
estar pensando, estar pensando...
ser
con todos los odios y los afectos cumplidos,
otra época planetaria,
sencilla,
como un clavado en aguas cristalinas.
Ser en una tarde olvidada...
cualquier plática.
Y entonces a su amparo...
la sal cae como lluvia sonora
sobre la hoja blanca,
alguien sopla
y mueve la hoja
la sal,
la lluvia,
la tarde,
la blanca armonía del instante
en que la ciudad nos recorta
en cada ventana.
José. G. Benítez Muro
lunes, 12 de enero de 2009
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